Es una duda muy frecuente, y completamente normal. El lipedema se ha confundido durante años con obesidad, lo que ha generado mucha frustración. La clave está en una valoración médica especializada que analice tus síntomas, tu historia y la distribución de la grasa.
Solo así podemos darte un diagnóstico claro… y, a partir de ahí, el tratamiento adecuado.