¿Por qué comemos cuando no tenemos hambre? ¿Qué papel tienen las emociones en el aumento de peso? ¿Y por qué algunas personas tienen tantas dificultades para cambiar sus hábitos alimentarios? La relación entre psicología y obesidad es mucho más importante de lo que solemos pensar.
En este episodio de El pódcast de la Doctora Torrejón, la doctora Carmen Torrejón conversa con la psicóloga Emma Barthe sobre cómo nuestras emociones, pensamientos y rasgos de personalidad pueden influir en nuestra relación con la comida y el peso.
Una conversación que propone mirar más allá de las calorías para comprender la obesidad desde una perspectiva más amplia: la que integra salud física y salud mental.
Psicología y obesidad: ¿por qué no todo depende de lo que comemos?
La obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial. La alimentación y la actividad física son importantes, pero detrás de determinados comportamientos alimentarios también pueden existir factores emocionales y psicológicos.
Emma Barthe plantea durante la conversación una idea especialmente interesante: no solo ingerimos alimentos, también “ingerimos pensamientos”. Nuestra forma de interpretar lo que nos ocurre puede influir en nuestras decisiones, nuestros hábitos y nuestra relación con la comida.
Por eso, para algunas personas, abordar la pérdida de peso implica también comprender por qué comen, cuándo comen y qué emociones acompañan a ese comportamiento.
Hambre emocional: cuando comemos sin tener hambre física
Estrés, ansiedad, tristeza, frustración, aburrimiento… Las emociones pueden modificar nuestra conducta alimentaria y hacer que busquemos en la comida una recompensa o una forma de aliviar temporalmente el malestar.
Durante el episodio, la doctora Torrejón explica que, cuando una persona experimenta un aumento de peso significativo, resulta importante analizar también qué estaba ocurriendo en su vida en ese momento.
En determinados casos puede existir un acontecimiento emocional relacionado con el cambio de hábitos o de peso. Identificarlo permite entender mejor el problema y plantear un tratamiento más personalizado.
Personalidad y relación con la comida: ¿qué tienen que ver?
Otro de los grandes temas de la conversación es la influencia de la personalidad en nuestros hábitos y comportamientos.
Conocer nuestros rasgos de personalidad puede ayudarnos a identificar patrones que dificultan el cambio: impulsividad, dificultad para gestionar determinadas emociones, tendencia a abandonar objetivos o formas poco saludables de afrontar el estrés.
Este autoconocimiento no busca etiquetar al paciente, sino ayudarle a comprender cuáles son sus fortalezas y vulnerabilidades para desarrollar estrategias que pueda mantener en el tiempo.
¿Por qué fracasan tantas dietas?
Cuando el tratamiento se centra únicamente en decirle a una persona qué debe o no debe comer, puede dejar fuera una parte importante del problema.
Una dieta puede establecer unas pautas nutricionales adecuadas, pero si no se trabaja aquello que lleva a una persona a comer por ansiedad, estrés o malestar emocional, mantener los cambios puede resultar mucho más difícil.
Por eso, un abordaje integral de la obesidad puede requerir trabajar diferentes áreas de forma coordinada: alimentación, actividad física, salud metabólica, hábitos, emociones y comportamiento.
Psicología para perder peso: el valor de un enfoque integral
La conversación entre la doctora Torrejón y Emma Barthe cuestiona también la idea de que los medicamentos para adelgazar puedan resolver por sí solos todos los casos de obesidad.
Los tratamientos farmacológicos pueden formar parte del abordaje médico cuando están indicados, pero no necesariamente solucionan los factores psicológicos o conductuales relacionados con la alimentación.
Para determinadas personas, incorporar apoyo psicológico al tratamiento de la obesidad puede ayudar a comprender patrones, gestionar emociones y construir una relación más saludable con la comida.
Entender tu relación con la comida también es cuidar tu salud
Perder peso no debería reducirse a luchar contra la báscula o acumular dietas. Comprender qué hay detrás de nuestros hábitos puede ser un paso importante para conseguir cambios más conscientes y sostenibles.
La obesidad requiere un abordaje individualizado y, cuando existen factores emocionales relevantes, medicina y psicología pueden complementarse para tratar a la persona de una manera más completa.